¿Cómo evaluamos?

Lo que hemos hecho es distribuir el trabajo en tres bloques, siempre según el documento “MARCO  para la PRÁCTICA PROFESIONAL del CUMPLIMIENTO. Naturaleza y alcance de la Función de Cumplimiento”.

Cada bloque refiere a un conjunto de indicadores, que señalizamos con los colores tradicionales de un mapa de riesgos, siendo así que los rojos responden al cumplimento de una obligación legal, los amarillos a estándares internacionales de relevante nivel, y, los verdes, son simples recomendaciones del Grupo de Trabajo para los que no hemos encontrado un estándar que resulte aplicable. Ello no quieres decir que estos últimos no hayan sido previstos en otros escenarios de medición, tan solo que no somos o hemos sido capaces de referenciarlos.  

El primer bloque más generalista trata de forma holística sobre la Política de Cumplimento (17 indicadores), podría decirse que se trata de un compendio de buenas prácticas, cuando no resulte de obligada aplicación, para toda forma societaria, incluidas las pequeñas y medianas empresas. Por tanto, su sola cumplimentación, prescindiendo de los otros dos bloques, ya permite al usuario autoevaluarse y ver su estado general en términos de cumplimento.

La segunda de las materias, es la más extensa con 70 indicadores, desarrolla todas aquellas facetas que la función de cumplimento, en su más pormenorizada expresión, exige para ser potencialmente fuerte.

Por último, un último bloque final más específico de 59 indicadores, sobre actuaciones concretas en las que incide de otra forma la función de compliance .

El sistema de medición permite previsualizar cada indicador y su grado de cumplimento, y, finalmente arroja un scoring/puntuación muy visual de la situación del usuario del instrumento.